EL CARACOL, ASOLADOR DE JARDINES.

Son muchas las plantas que sufren su presencia entre la primavera y el otoño, sobre todo las de temporada y las herbáceas.

El Caracol, asolador de jardines. Los caracoles están clasificados como moluscos, esto se debe al duro caparazón que protege su cuerpo y es la notoria diferencia con la babosa. De entre todos los caracoles dañinos para las plantas, el que más abunda en los jardines es el caracol común (Helix aspersa), si bien los caracoles con rayas del género Cepaea también acostumbran a plantear problemas.
Son muchas las plantas que sufren su presencia entre la primavera y el otoño, sobre todo las de temporada y las herbáceas, (tal como testimonia) la aparición de una manchas como raspadas en las hojas, así como en los tallos y las flores. Los caracoles se muestran especialmente activos tras la puesta del sol o con tiempo húmedo,

Cuando se trasladan van segregando una baba o sustancia mucilaginosa, por este motivo pueden moverse fácilmente en cualquier tipo de terreno sin riesgo de dañar su cuerpo. Al secarse esta baba deja un rastro plateado. Poseen un fuerte sentido del tacto y para encontrar comida se valen de su sentido del olfato. El promedio de vida es de 15 años, pero dependiendo de su hábitat pueden vivir muchos años más. Suelen ser menos frecuentes en las zonas con suelos ácidos, donde carecen de las tan necesarias sales de calcio para desarrollar su caparazón.

Aunque pueden darse grandes concentraciones en un mismo jardín, un solo ejemplar es capaz de causar enormes daños. Más datos: Tanto los caracoles como las babosas ponen huevos durante la primavera y el verano en lugares húmedos y protegidos. Cubren sus huevos con tierra, que eclosionan a los pocos días. Los caracoles inmaduros alcanzan la etapa adulta a los pocos meses.

Estos moluscos terrestres habitan lugares húmedos, permaneciendo debajo de piedras, troncos, leña, en subsuelos y galpones húmedos, también los podremos encontrar detrás de las macetas.

Como controlarlos: Al igual que las babosas son muy difíciles de erradicar de un jardín, para lograr proteger sobre todo a las plantas jóvenes y los brotes tiernos de las herbáceas. Se utilizan a menudo cebos tratados con Metiocarb o Metaldheído en forma de gránulos en lugares húmedos, de todas maneras estos venenos no tienen los mejores resultados.


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